
P A D R E S
LO QUE UNA MADRE SIGNIFICA PARA UN NIÑO
Cuando nosotros hablamos del papel de la madre, lo vemos desde el punto de vista del niño. Una mujer puede desempeñar muchos papeles -esposa, empleada, empresaria, maestra, terapista, la que disciplina- y la lista sigue. Pero lo que el niño ve en la mujer es a su madre, los otros papeles sólo diluyen el sentido suyo de tener a su madre y lo que se representa por ellos.
El niño tiene una profunda relación con su madre –comienza durante la vida prenatal y continúa siendo la relación primaria mas importante y un lazo con la vida en sí misma durante los años por venir. Una brecha en su relación puede afectar la confianza del niño en sí mismo, en la vida misma. Las afirmaciones de la madre a la vida del niño, su abrazo (en ambos sentidos el literal y el figurativo) son vitales para el crecimiento emocional y el bienestar del niño. El abrazo maternal nutre el sentido del niño de valor en sí mismo y de ser bienvenido, es el comienzo de su humanización.
Para el niño la madre representa la vida en sí misma. Ella se asocia más con el de dónde venimos, el pasado, nuestra "tierra". Las raíces de este lazo se pueden llevar hasta la vida prenatal cuando la mujer embarazada y el recién nacido coexisten en una relación única cuya marca es la creación. Las ramificaciones de este periodo son más y más profundas a medida que más investigaciones lo evidencian. Es una pequeña maravilla referirnos a nuestro planeta como a nuestra "madre tierra", un recuerdo de la importancia del lugar de la madre en nuestras vidas.
El amor o el "abrazo" de la madre y su aliento son extraordinariamente importantes para el sentido de seguridad del niño y para que su motivación sean una parte de la vida. La propia actitud de la madre hacia la vida, su adaptación tendrá un sostén directo sobre la calidad de su abrazo. Es su fuente más importante y cuando se la despliega efectivamente provee enorme felicidad y satisfacción en la relación.
Los problemas en la relación comienzan cuando la madre se pone el sombrero ajeno –el papel de maestra, terapista, de la que disciplina. Cada uno de esos papeles tiene una cosa en común –el mensaje implícito en cada uno es "ya es tiempo de crecer, de ser responsable, de encaminarte en la vida". Algunos aspectos de este mensaje son atractivos. Crecer significa abrir nuevos horizontes, descubrir, y enfrentar nuevas oportunidades de aprendizaje y de ampliar el propio sentido de maestría. Por otro lado el proyecto de crecer no es atractivo. Significa dejar lo familiar por la desconocido y, en última instancia, dejar a la madre y al hogar detrás.
Cuando la madre es una de los que transmite el mensaje de crecer –"limpia tu cuarto", "hacé tu cama", "cepillá tus dientes", "hacé tu tarea", "portate como de tu edad" –puede ser percibido por el niño como que lo empujan fuera del nido, y aún como un rechazo. Él se dice a sí mismo "Mami quiere que yo crezca, ella ya no me quiere por aquí". El niño se resiste al mensaje para preservar el status quo en la relación (i.e.- "Yo la tengo y la quiero tener cerca de mío"). La respuesta del niño puede ser un desafío abierto ("No lo hago), o con una complacencia parcial ("Lo hago pero "no de acuerdo"), o bajo protesta para evitar su castigo. En cualquier caso, el acatamiento llega a transformarse en una dependencia de la madre, a medida que el niño acepta la responsabilidad y sólo si la madre está allí para reforzar su comportamiento. La alegría de aprender a crecer se revierte.
La tensión subyacente marca la relación y se hace más y más difícil para la madre y el niño sentirse bien uno respecto al otro, relajarse y disfrutar de la compañía mutua, ser juguetón y celebrar la vida. La paciencia es poca, comportamientos negativos que buscan la atención aumentan junto con la lucha abierta, la disputa y la argumentación. Lo nutriere de la relación con la madre no fluye tan fácil o espontáneamente. No hay catalizador para el crecimiento emocional. El niño se voltea hacia formas más y más inmaduras para evitar el desafío de crecer. Esto es donde muchas madres y niños se encuentra a sí mismos sin saber el por-qué.
LO QUE EL PADRE SIGNIFICA PARA EL NIÑO
Tanto como la imagen de la madre se asocia con el de dónde venimos, la imagen del padre se asocia con lo que nos espera por delante, el futuro, el camino fuera de la casa, aparte de la madre. Este mundo usa un lenguaje para el aprendizaje y la comunicación, se ofrece en la escuela, en el reino social con sus reglas y regulaciones. Todas éstas más ligadas a la imagen del padre tanto como el padre está en una mejor posición en su papel para pedirle al niño que crezca.
Cuando el mensaje de crecer es transmitido por el padre por su cuenta es percibido por el niño como una invitación a unírsele en el proceso de crecer como opuesto al de empujarlo fuera del nido. El niño se puede mover hacia el mundo fuera de la madre con el apoyo y aliento de la madre pero con la dirección y la guía del padre. Este balance maximizará los recursos de cada padre en el proceso de ayudar al niño a crecer. Con la ayuda del niño ellos se pueden mover hacia el descubrimiento y haci el futuro sabiendo que el retorno a la madre está abierto y que una bienvenida les espera en el hogar sea que tengan éxito o que fallen en el intento.
En nuestra era se le pide a la madre que haga demasiado por el niño en cuanto al proceso de crecer se entiende. Ella es a menudo la responsable no sólo por el cuidado físico, emocional y el bienestar sino también por monitorear los progresos del niño en la escuela y por la sociabilización. A menudo también ella se encuentra en la línea frontal cuando se requiere disciplina. Todas estas materias para el crecimiento se manejan mejor por el padre o al menos por su cuenta o en su nombre cuando él es incapaz de hacerlo en persona. ¿Todavía muchos padres se toman el tiempo de hablarle a sus niños acerca de lo que significa crecer? ¿Cuántos supervisan las tareas y llevan a cabo la disciplina en casa? ¿Cuántos le enseñan al niño el valor de la madre y lo que ella hace por ellos? Al mismo tiempo la madre debe presentarle una imagen positiva del padre al niño para alentarlo a moverse en la dirección del padre.
La influencia del padre en el crecimiento del niño comienza indirectamente con su apoyo físico y emocional a la madre durante el embarazo y después del nacimiento. Se hace más directo cuando el diálogo verbal con el niño puede establecerse. La disciplina evoluciona mejor a través del diálogo con el padre. De otra manera se limita a ser percibida como arbitraria y autoritaria.
Desafortunadamente, los padres están en competencia con la televisión otros mecanismos de difusión en la actualidad y con frecuencia son vistos pero no son escuchados en la casa. Muchos padres no encuentran fácil hablar a sus niños o simplemente no valoran el diálogo con sus niños. Esto cierra una importante vía para que el niño pueda alcanzar lo que el padre representa. El niño necesita guía y dirección en la gran subida "hasta la cima de la montaña".
¿Cómo Movilizar los Recursos Parentales?
En primer lugar, encontramos útil recomendar a la madre en concentrarse en quién es el niño más que en lo que hace. Ella debe reforzar el sentido del "ser" bienvenido al margen de habérsele dado la vida, como si fuera para cultivar y regar la tierra. Esto se logra mejor a través del juego y el baile y de canciones para los más pequeños, a través de leerles en voz alta, de contarles historias y de jugar juegos que sean para disfrutar mutuamente, y para los mas grandes reafirmando con sonrisas, abrazos, palabras de aliento durante toda su vida. El cordón umbilical simbólico, la línea de la vida desde el niño por nacer a la madre que da la vida nunca debería ser cortado sino más bien estrechado y disminuido. Porque este el lazo con la vida en sí misma.
En segundo lugar, le recordamos a los padres valorizar a la madre a los ojos del niño (cualquiera que sean los sentimientos que tenga por ella como su mujer). Él debe asumir un papel prominente en materias relacionadas con el crecer, estar a la vanguardia y coordinar planes para ayudar a los chicos a cumplir con las demandas de ser un miembro responsable de la sociedad. Esto incluye el manejo de las tareas domésticas y el puntaje en la escuela y el trabajo de la escuela, enseñar al niño cómo usar las herramientas que él o ella necesitarán arreglárselas fuera de casa, y administrar la disciplina cuando sea necesario. Esto sin embargo, es más efectivo cuando se basa en una relación solidificada en el diálogo verbal.
La aplicación de estos principios paternos puede ajustarse para satisfacer circunstancias particulares. Las familias de un solo padre son más y más comunes. Recuerde, es la imagen de la madre o del padre que es tan importante como la persona. Esto es especialmente verdadero para los padres ausentes. La imagen del padre puede hacerse presente para el niño por la madre hablándole sobre él en su ausencia. El padre puede llamar o escribir al niño en su ausencia física. Si no es posible o deseable para el padre tomar un papel activo un sustituto paterno puede proveer una imagen paterna (un hermano más grande, tío, padrino, maestro). Los héroes en nuestra cultura sirven a menudo para este fin.
La ausencia permanente de la madre es más difícil para el niño pero de nuevo su imagen puede ser una parte de la historia diaria del niño a través de una nana sustituta. Es probable que los niños que tuvieron una cariñosa bienvenida a la vida –en especial durante el periodo prenatal, salgan adelante mejor ante una separación o pérdida de la madre.
La mayoría de los padres encuentran este paradigma útil. Tiene sentido y les permite comprender por qué se les está haciendo difícil llevar la paternidad como quisieran que fuera. Esto explica por ejemplo, por qué los niños invariablemente cumplen mucho más rápidamente cuando se les pide hacer algo por el padre que por la madre.
En algunas instancias donde el amor y el aliciente son un fundamento para el mensaje de crecer no importa de quién venga. Pero a menudo el mensaje de crecer es el que con más frecuencia proviene de la madre y cuando éste es el caso, resistencia y tensión se levantan y su amor no alimenta al niño lo suficiente para estimular su propio deseo de crecer. Este es el tiempo para ella de declinar el papel director a favor de actividades que aseguren al niño su amor incondicional. El padre debe estar listo para asistirla y hacerse cargo de lo concerniente al crecer.
Esta aproximación clínica se basa en el trabajo de Alfred Tomatis. Ha sido muy exitoso en mi práctica durante los últimos veinte años. No intenta estereotipar a los hombres y mujeres con papeles que se consideran chapados a la antigua y desechados. Hombres y mujeres pueden jugar y jugar muchos más papeles en nuestra cultura actual de lo que fueron en el pasado. Esto es bueno. Sin embargo, el niño busca sólo a la madre en la mujer que lo cargó y lo dio a luz y necesita esa parte de ella para su bienestar. Lo mismo se aplica para el padre. Lo que es importante es la percepción del niño sobre el hombre y la mujer que son sus padres no la opinión de los padres sobre sí mismos. §