¿CÓMO CANTA EL GALLO?

Coco-rico...................para un francés
Cok-a-doddle-coo....para un inglés
Kike-riki...................para un alemán
Coke-coco.................para un japonés
Kiki-rikii...................para un español
Kucu-ricu..................para un israelí

"Cada persona percibe los sonidos a su manera, sea que se trate del canto de un gallo, del ruido de una moneda que cae, o del sonido de una voz."

Estudiar una lengua extranjera implica dos cosas:

  1. Poder sobrepasar la barrera auditiva impuesta por la propia lengua madre, y

  2. Aprender a escucharla, antes que aprender a hablarla, ya que sólo cuando nuestro oído está sensible a ella, es cuando podemos integrarla y estudiar correctamente su gramática.

Para el Dr. A. Tomatis, "todos nacimos para ser políglotas" ya que para él, las leyes de sensibilización para los idiomas son una consecuencia de las tres leyes sobre la escucha reconocidas y registradas:

Yo hablo mal una lengua porque no la oigo de manera correcta;

Si yo escucho mejor esa lengua, entonces la hablo mejor;

Es posible que la mejora obtenida en la forma de hablar permanezca si la sensibilización se hace mediante la estimulación sensorial auditiva con el uso del Oído Electrónico.

Cada idioma tiene por así decirlo una música característica que pasa entre ciertas bandas de frecuencia particulares (Hertz), con un ritmo y una cadencia propias de acuerdo a las condiciones del medio -impedancia- que lo rodea. Por eso no es lo mismo hablar inglés en Buenos Aires que en Londres, o en Estados Unidos; no es lo mismo hablar portugués en Lisboa, que en Río.

El Método Tomatis ofrece sesiones de sensibilización, individuales o grupales, para hablar un idioma con las siguientes ventajas:

Tener una buena entonación, así como el timbre y la semántica, dependen de la existencia de un oído rector –derecho- que mediante el uso del Oído Electrónico es posible estimular.

¿Cómo podemos hacerlo si tenemos una escucha selectiva?

El oido humano tiene la capacidad de capturar un gran rango de frecuencias (16-1600 Hertz) y discernir sobre una cantidad infinita de ritmos. Sin embargo, con el tiempo, el oído se habitúa a trabajar solo dentro de aquellas frecuencias y ritmos que corresponden a la lengua madre.

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