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TRASTORNOS DE LA ATENCIÓN

 

La atención puede considerarse como un aspecto de la percepción y de otras capacidades cognoscitivas. Los sentidos a través de sus sensaciones preparan para el acto de percibir, pero es la atención la que selecciona los estímulos que llegan al cerebro. El estado de motivación interno a través de valores y expectativas juega un papel importante también. La atención podría concebirse como un filtro que elimina cierta información y que puede estar afectada por diversos factores.

Los trastornos de la atención en los niños y adolescentes pueden tener su origen en problemas de alergia, otitis y amigdalitis a repetición; factores de la herencia y/o problemas con la integración sensorial que se realiza al nivel de la formación reticulada y otras formaciones del tallo cerebral. Estados de excitación, hiperactividad, distracción, tono muscular anormal, postural y respuestas de los músculos oculares inusuales pueden deberse a una formación reticular que permite demasiados estímulos. Pero también el origen del problema puede encontrarse en la parte emocional, por ejemplo el estrés emocional provocado por la separación de los padres o por un fracaso escolar, por un exceso de estimulación sensorial o una alimentación desbalanceada de alimentos sobreexcitantes, como bebidas de cola azucaradas, cafés, chocolates y dulces, o exceso de lácteos –los lácteos contribuyen a la formación de más mucosidad-. La respuesta de la perspectiva médica para este tipo de trastornos es la medicación con metilfenidato, más conocido como ritalín.

El Método Tomatis o estimulación sensorial ofrece una nueva alternativa para los trastornos de la atención y sus múltiples factores.

Primero definiremos lo que es una estimulación sensorial auditiva y las partes que quedan involucradas en la misma.

Una estimulación sensorial sería como un conjunto de pequeñas excitaciones o presiones que actúan al nivel de los receptores cutáneos y mucosos produciendo un estado de vigilancia de alerta de todo el cuerpo. El oído organiza las sensaciones acústicas con las tres partes que lo componen: oído externo, medio e interno. El oído externo con el pabellón del oído hasta el tímpano corresponde a la zona de recepción del sonido; el oído medio que corresponde a la zona de regulación del pasaje de sonidos al oído interno –huesesillos del martillo, yunque y estribo más los dos pequeños músculos que los mueven: el estribo y el martillo-; y por último el oído interno con los sistemas vestibular y coclear. El vestibular se ocupa de la información interna relevante para el equilibrio, balance y coordinación y el coclear se encarga de analizar la información externa transformándola en influjos neviosos que van al cerebro. En la jerga del Método Tomatis al primero se lo denomina el oído del cuerpo y al segundo el oído de la escucha.

Por lo tanto una sensación de bienestar, de equilibrio y de seguridad en uno mismo estaría basada según estos principios como una armonía entre los dos oídos, el del cuerpo y el de la escucha. La mayor parte de los problemas de la atención y del aprendizaje, según esta perspectiva estarían ubicados en algún punto entre los dos extremos. Por ejemplo un niño con problema del oído del cuerpo o trastorno vestibular, podría aparecer como inestable con su propio cuerpo, llevarse todo por delante, o tener una sensación de estar afuera o de extrañeza. Su comportamiento podría variar desde ser demasiado tímido, retraído o extraño, hasta el otro extremo ser agresivo, colérico, antisocial o rebelde. El Dr. Paul Madaule del Listening Center de Canadá señala que para este niño orientarse hacia algo sería como tratar de enfocar desde un barco que se mueve sobre un mar embravecido.

En el otro extremo estaría el niño con un problema de tipo coclear, o sea con problemas para la discriminación auditiva del lenguaje. Este niño podría ser el que es bueno para los deportes y las matemáticas pero que presenta problemas para la integración de la lectoescritura, con muchas faltas de ortografía y a veces con una voz monótona o apagada. Para él los deportes le facilitan un medio en el que es exitoso y que le sirve como escape para el aprendizaje, es bien aceptado pero a veces se puede mostrar irritable con sus maestros El origen de este problema puede haber sido en infecciones de oído recurrentes, caminó pronto pero habló tarde podría ser el caso de una dislexia. Si los sonidos del lenguaje se perciben distorsionados por la presencia de mucosidad en el canal auditivo, así es como los procesará el cerebro.

Existen otros problemas vinculados con la falta de atención y que tienen relación con la falta de dominancia auditiva o corporal. Estos casos van desde el típico niño distraído que vuela la mosca o pasa algo en la puerta de al lado y se ausenta de la clase porque se va a la lejanía no tiene un oído definido de enfoque, hasta el que tiene un muy buen nivel de lenguaje pero rompe cuanta cosa cae en sus manos porque no tiene definida su lateralidad corporal.

El Método Tomatis que debe su nombre al Dr. Alfred Tomatis, médico otorrinolaringólogo francés que estudió las relaciones entre el oído, el lenguaje y la comunicación trabaja mediante aparatos electrónicos sofisticados rentrenando la escucha total, o sea involucrando el oído, el sistema nervioso y el cuerpo. La escucha es una facultad que se puede perder pero también existe la posibilidad de volverla a recuperar. Escuchar se diferencia del acto pasivo de oír porque es un acto voluntario que involucra la atención y la conciencia. La escucha de la voz de la madre, a la manera fetal, es decir filtrada o enriquecida en frecuencias agudas, contribuye a despertar el estado de motivación interna. El programa reproduce las etapas de la evolución del oído en la búsqueda del verbo hablado, o sea del lenguaje. Actúa en tres niveles: funcional, emocional y relacional y en todas las partes del cerebro.

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